CARTA A UN AMIGO

Carta a Don Manuel Navarro Brufal
Pionero de la Cetrería Española y mi amigo

Mi querido Don Manuel

Al escribir estas letras, y al cabo de los años, siento nostalgia al revivir los recuerdos, siempre agradables de aquella mi primera estancia en los campos de Novelda junto a tu hijo Manolo. Me hiciste participe de ese mundo tuyo, de sobresalientes perros de muestras, palomos de buche celosos y extraordinarios y rápidos baharies.
Me mostraste, como el mayor de los tesoros, las cárcavas donde en tu juventud, trampeaste aquellos primeros pollos de perdiceras que enviaste a la capital de España, sin pedir nada a cambio, a tu amigo, también joven entonces, Félix Rodríguez de la Fuente.
Pilar, tu mujer, cariñosa y afectiva en todo momento, me hizo sentirme como de la familia.
Fuiste uno de los grandes de la cetrería española, desgraciadamente, quizás sea ahora que ya no te encuentras físicamente entre nosotros, cuando muchos de los que desconocen tu existencia, se den cuenta de la importancia, que para los cimientos del arte que practicamos a diario tuvo tu andadura cetrera.
No puedo por más que recordar, tu sempiterna presencia en prácticamente todos los Campeonatos de España. En tu mirada experta se vislumbraba el agrado de aquellos halconeros, que uno tras otro, demostraban ante un público entregado, el buen hacer de sus altaneros. A veces, tus consejos cargados de fina ironía, eran tan sutiles, que muy pocos llegaban a reconocer la critica constructiva que emanaban tus palabras. Agradable y agradando a todos.
Hace escasamente unos meses, la Real Federación Española de Caza, te dedicó en Osuna, un bien merecido homenaje, en honor a tu impecable trayectoria como cazador y cetrero. Allí, en los salones de un coqueto palacete andaluz recién remodelado, rodeado de tus hijos y amigos escuchamos tus palabras con admiración y respeto.
Siempre te sentiste halconero, y prueba de lo que digo, es esa instantánea fotográfica, a todas luces cetrera, que me mandó hace algunos meses tu hijo Manolo, y que refleja perfectamente tu condición de cazador maduro. De cazador elegante y sencillo, altanero a la vez que humilde, todo un caballero del aire, un señor de las tierras alicantinas.
Mi querido Don Manuel. Solo espero y deseo, que no te falten nunca en esas campiñas azules de los cielos eternos, halcones y buenos perros de muestras a los que adiestrar, y bravas perdices rojas a las que cazar.

Tu amigo siempre.

Manuel Diego Pareja-Obregón

Don manuel Navarro, genio y figura

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